DANIEL RICARDO HERNANDEZ
EL UNIVERSAL
El problema de la expansión de la lenteja marina no
se resuelve sólo con retirar a esta planta que perturba
actualmente a una parte de la superficie del lago de Maracaibo:
"es necesario aprender la lección de por qué se produjo
ese fenómeno y atacar las causas que lo generaron". Así
lo manifiesta el biólogo Diego Díaz Martín, presidente
de la organización no gubernamental Vitalis.
De acuerdo con el especialista, la lenteja acuática
alcanzó grandes dimensiones en la superficie lacustre
zuliana debido a que se subestimó la capacidad de reproducción
de la especie: "cada 48 horas la planta duplica su masa, más
aun si las causas que la generan continúan presentes",
explica Díaz Martín.
La planta crece en abundancia cuando existen las condiciones
favorables para su reproducción. "El lago de Maracaibo
_precisa_ tiene grandes cantidades de fósforo y nitrógeno,
producto de las aguas residuales, fertilizantes y plaguicidas
que son arrojados a sus aguas. Estas sustancias producen
un exceso de nutrientes que facilitan enormemente la vida
de la especie".
El experto destaca que la lenteja acuática es apenas
la punta del iceberg de toda una serie de enfermedades
que sufre el Lago, producto de una feroz contaminación
a la que ha estado sometido durante años debido a
la inoperancia de las plantas de tratamiento residencial
e industrial que hacen vida en las costas del mismo. "Hay
muchas empresas que ven al Lago como un depósito
ilimitado y arrojan sin control sus desechos al agua;
además en el fondo hay tuberías, muchas de las
cuales presentan fugas que dejan escapar químicos".
Apunta que esto es lo que hay que detener, aparte de continuar
retirando la capa que ha cubierto parte de la superficie.
Lago asfixiado
El aspecto que la planta le provee al lago
de Maracaibo es una capa verde que opaca lo que
los especialistas llaman "espejo de agua". Ese es
el efecto visual.
La bióloga Mercedes Esclaples agrega que
su permanencia puede "llegar a desencadenar fenómenos
secundarios como un deterioro profundo de la calidad
del agua y sedimento del cuerpo de la misma".
Ello implica ausencia de oxígeno, niveles
de contaminantes tóxicos disponibles, mortandad
masiva de organismos acuáticos, malos olores
y enfermedades.
Aunque la lenteja marina puede servir de alimento
a algunos peces herbívoros, otros que no
lo son se ven seriamente afectados pues la radiación
solar no ingresa al agua correctamente y ello
altera las condiciones que favorecen a la vida
submarina: "Puede ocasionar una merma importante
del recurso pesquero local, como crustáceos,
bivalvos y peces, pudiendo llegar a niveles
irreversibles", precisa Esclaples.
Tarde pero no suficiente
De acuerdo con Diego Díaz Martínez,
de Vitalis, al ver la magnitud en que el
Lago fue afectado, las autoridades iniciaron
los operativos para rescatarlo, aunque fue
un esfuerzo tardío porque desde mucho
tiempo antes se habían lanzado alertas
sobre la aparición del fenómeno.
No obstante, dice, "es necesario coordinar
las acciones con los entes científicos
que conocen la manera de deshacerse de la
planta sin que ello genere impactos adicionales
al ambiente, puesto que si no se retira
la lenteja de manera adecuada, el esfuerzo
puede resultar en vano".
El experto destaca que una vez removidos,
los restos vegetales deben ser conducidos
a un sitio seguro, donde los efectos de
la descomposición de los desechos
no causen molestia alguna.
Señala que, de acuerdo con reportes
del Ministerio del Ambiente, se ha logrado
reducir la concentración de la
lenteja sobre el Lago, que llegó
a cubrir cerca de 20% de su superficie.
Reconoce que ésta no debe ser erradicada,
pues ella es útil para ser empleada
como alimento o en el tratamiento de
aguas residuales: "Lo necesario es evitar
las causas que permiten su crecimiento
descontrolado".
Díaz Martín añade
que esta especie, por sí sola,
no genera daños a la salud; pero
cuando se descompone "es cuando puede
causar problemas a las comunidades
cercanas a la costa".