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Caracas, lunes 14 de junio, 2004  
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Ruta Democrática / Serán utilizadas por primera vez para un proceso comicial
Smartmatic y las cajas negras de lotería

El CNE utilizará el modelo AES 300. Olivetti diseñó las MAEL 205 para ser uasadas para terminales de loterías
Los votos del revocatorio serán registrados, escrutados, computados y totalizados por unas máquinas Modelo MAEL205 que Olivetti admite haber diseñado y fabricado para ser usadas como terminales de lotería.

Orlando Ochoa Terán
Especial para El Universal

El pasado mes de diciembre una conocida dirigente de una sociedad civil defensora de los votantes de California, Bev Harris, autora del libro "La caja negra de votar", provocó un revuelo que aún no ha cesado.

Con pruebas documentales Harris demostró que una subsidiaria de la mas grande fabricante de máquinas de votación "touch screen" del mundo, Diebold Electoral Systems Inc., denominada Global Election Systems, incluyó en su nómina gerencial a un traficante de cocaína, a un hombre acusado de transacciones fraudulentas en la bolsa de NY y a un programador que había sido convicto  por invasiones ilegítimas en softwares y falsificación de registros en computadoras. Jeffrey Dean, el último sujeto en cuestión, fue quien programó el código que escrutó centenares de miles de votos que se sufragaron en octubre en la ocasión del referendo revocatorio del gobernador de California.

Una auditoría aleatoria posterior de las máquinas de Diebold en 17 condados no registró un solo ejemplo con sofware o código certificado por la Federal Election Commision. 14.000 máquinas de votación fueron retiradas del sistema de California.

Casos como este han proliferado provocando una revisión de la limitada automatización emprendida en EE UU. Sólo una quinta parte del sistema electoral de la potencia más avanzada del mundo en tecnología está automatizada. Sobre el devastador efecto que pudieran tener las máquinas de votación el prestigioso economista Paul Krugman se hace la siguiente reflexión: ¿Imagine esto: en noviembre, el candidato que está rezagado en las encuestas reclama una clamorosa victoria, pero en todos los centros de votación donde obtiene mejores resultados que los esperados, los votos fueron sufragados en máquinas ¿touch screen¿. ¿Cuál sería el daño que esto ocasionaría a esta nación? Desafortunadamente la historia es completamente plausible¿.
La misma pregunta nos la podemos hacer los venezolanos, con la diferencia que en EE UU es posible contrastar el resultado de las máquinas de votación con sistemas manuales o semimanuales que prevalecen en los 50 estados de la Unión. En Venezuela  el 97% de los votos serán registrados por máquinas, escrutados por máquinas, computados por máquinas, totalizados por máquinas y transmitidos a los técnicos del CNE por máquinas. Aún así se niega la posibilidad de auditarlos. No existe país en la Tierra que someta sus instituciones fundamentales a un sistema tan vulnerable.

Antecedentes
No es fácil comprender la espesa madeja política y de intereses crematísticos que se tejió alrededor de Smartmatic, pues no existen referencias ni precedentes. Las visibles fallas y las ostensibles debilidades que caracterizan a esta pequeña firma fundada hace sólo cuatro años por ingenieros recién graduados se acrecientan hasta el nivel del espanto cuando se examina a la red de familias, patrocinadores políticos y beneficiarios mercantiles, ¿todos conectados¿, como lo indica su eslogan. El alumbramiento de Smartmatic como la unidad tecnológica que definirá el futuro del país sólo lo explica el caos conflictivo en el cual nos encontramos. ¿Cómo entender, por ejemplo, que entre la mayoría del CNE, integrado por profesionales venezolanos cuyos antecedentes hacían presumir cierto grado de sensibilidad social, se haya abierto paso la idea de desechar un sistema  adquirido hace sólo cinco años con una inversión cercana a los $200 millones para comenzar de nuevo desde cero con otro sistema que no ha sido probado en ningún lugar del planeta? 
Por eso es necesario recapitular sobre los orígenes de Smartmatic, así como sobre los conflictos de intereses que surgen por todas las costuras de este paquete tecnológico que pone en serias dudas la transparencia del referendo revocatorio. Súbitamente, una vez anunciados los reparos, la automatización es una bandera del rector Jorge Rodríguez que precipitadamente respaldan el mismo día el presidente Chávez y el vicepresidente Rangel con un entusiasmo desbordante. En 1998 el mismo Rangel denunció en su columna ¿sobreprecios en las máquinas de votación¿ y advirtió que  ¿envolver en el escándalo al máximo organismo electoral, a sabiendas de su intrínseca debilidad, es preparar el terreno para cualquier aventura¿. Los temores son los mismos y las razones están repotenciadas.

La lotería de votación
A la complejidad de la automatización y a los enormes riesgos que implica su debatido uso en todas partes del mundo, Smartmatic responde con la arquitectura de una pequeña máquina de lotería que fabrica Tecnost Sistemi Olivetti en Europa y que ha vendido a Perú, India y Túnez. No hay conjetura ni especulación. Las máquinas por medio de las cuales los venezolanos vamos a decidir nuestro destino el 15 de agosto son máquinas de lotería en Perú, India y Túnez. En Túnez las adquirió Promosport en sociedad con el Ministerio de Deportes de ese país y en India las adquirieron dos compañías especializadas en juegos de envite, azar y entretenimiento, una denominada Dhan Dhana Dhan Infotainment y la otra Best & Co.
Las aprensiones de Smartmatic y el rector Jorge Rodríguez al ofrecer al elector venezolano un terminal de lotería como medio de ejercer su derecho a votar se demuestra al inventar un modelo diferente al que reconoce la firma fabricante. Smartmatic ha informado a los medios que Olivetti ya habría despachado 12.000 máquinas de un modelo AES-300 que no existe en la línea de producción de Tecnost Sistemi Olivetti, ni en ninguna parte del mundo. Las ¿máquinas de votación¿ que Smartmatic adquirirá a Olivetti corresponden al modelo MAEL 205 que la empresa admite haber desarrollado hace un año y que en sus promociones ofrece como de terminal para Loterías. No es conjetura ni especulación, repetimos, es la misma empresa que lo afirma en una nota de prensa que hizo circular en Europa el pasado 15 de abril. En ella se ofrecen detalles del contrato con Smartmatic que incluye estos ¿terminales de lotería¿. ¿MAEL 205¿ indica la promoción de Olivetti: ¿es una familia de terminales supercompactos y plenamente accesoriados (sic) concebidos para la automatización de organizaciones de loterías y apuestas. El espacio ocupado en el mostrador es poco más de 22 x 31 centímetros. Diseño innovador, facilidad de utilización juntos (sic) hacen que este terminal sea apropiado para cualquier punto de venta¿. Estas máquinas de lotería las fabrica Tecnost Sistemi Olivetti en Carsoli, a 70 Km. de L¿Aquila, provincia de Abruzzo, no en Roma como ha divulgado Smartmatic. En este escenario bucólico de Italia se apuesta con el destino de este país.

"Por un pelo"
Hay otras partes del contrato entre Tecnost Sistemi Olivetti y Smartmatic que llaman la atención. ¿La entrega¿ señala Olivetti: ¿se hará en el curso de este verano¿. ¿Este verano¿ termina oficialmente el 21 de septiembre. ¿Bajo este contrato todos los terminales (no máquinas de votación) serán entregados en tres meses después de la firma¿. No indica cuándo se firmó o cuándo se entregarán. ¿Olivetti cumplirá este apretado plazo adaptando el Modelo MAEL 205, desarrollado el pasado año...¿(¡el pasado año!). Reconocen como ¿apretado¿ el plazo concertado y si quedara alguna duda del concepto experimental que proponen para Venezuela, el comunicado de Olivetti lo explica con elocuencia: ¿Con esta nueva aplicación (en Venezuela), unimos ahora el voto electrónico al rango de especialidades apoyadas por los terminales de Tecnost Olivetti¿.
El miércoles 18 de febrero pasado el periodista Eugenio Martínez, de El Universal, ofreció la siguiente información: ¿El presidente de la Junta Nacional Electoral (JNE), Jorge Rodríguez, explicó que la adquisición de las unidades de votación producidas por el consorcio SBC, costaría al Estado venezolano $57.968.040¿. Sin embargo, en la declaración oficial que Olivetti ofrece a los medios en Europa y la cual es reproducida en su página web en inglés y en italiano por Finanza On-Line, la empresa asegura que el contrato por ¿los terminales de voto electrónico¿ es de $24 millones (del valore di oltre 24 milioni di dollari, per la fornitura complessiva di 20.000 terminali di voto elettronico in Venezuela). La diferencia entre una y otra declaración son cerca de $34 millones. Jorge Rodríguez no dejó dudas sobre el objeto del contrato pues se refirió a ¿unidades de votación¿. No son las únicas discrepancias entre lo que ha dicho el rector y lo que sostiene Tecnost Olivetti en Europa. Los ejecutivos de Olivetti deben aclarar por qué Venezuela es objeto de un experimento azaroso con terminales de lotería.
o.ochoa@worldnet.att.net



 
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