GUSTAVO AZOCAR
ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL
San Cristóbal. Los presos políticos del
Táchira cumplen hoy un año en el Centro Penitenciario
de Occidente, sin que hasta los momentos los tribunales hayan
resuelto si son culpables o inocentes de los hechos que se les
imputan, por su participación en los sucesos ocurridos
en la Gobernación del estado durante los aciagos días
de abril de 2002.
El concejal de San Cristóbal, Wilfrido Tovar, dijo que
"lo más lamentable de la situación que hemos estado
pasando es que hasta los momentos, no se ha podido comprobar
ni uno solo de los delitos que se nos imputan, por la sencilla
razón de que no los cometimos. Somos completamente inocentes".
Tovar acusó al jefe del Comando Regional Número
1, general Viviam Durán García, de haberlos perseguido
y de ordenar constantes requisas en sus celdas para presionarlos
física y psicológicamente.
"Han revisado nuestras celdas más de cien veces
sin encontrar nada. Nos atropellan, nos violentan nuestros
derechos, pero no importa, porque nada nos hará claudicar",
dijo.
Por su parte, la madre de Jacobo Supelano, Belkys Cárdenas
denunció al gobernador del Táchira, Ronald
Blanco La Cruz, de estar al frente de la campaña
de hostigamiento e intimidación que se ha desatado
contra los detenidos y sus familiares.
Aseguró que su hijo casi pierde la vida, debido
a una apendicitis. "Mi hijo casi se muere por culpa
de los esbirros del gobernador. No lo querían
trasladar al hospital y lo ruletearon de un lugar
a otro, hasta que por fin, aceptaron llevarlo a una
clínica para que lo operaran. Un minuto más
y habría sufrido de una peritonitis aguda".
En similares términos se pronunció la
esposa de Wilfrido Tovar, Mariana de Tovar, quien
señaló que "el Gobernador es un hombre
muy cínico, que no tiene corazón. Ha llegado
a la desfachatez de regalarle biblias a los presos
políticos y después los hostiga y los
maltrata con la Guardia Nacional. Ese hombre está
enfermo, está lleno de odio".
José Gregorio Peña, hijo de Elcy Márquez
de Peña, la única mujer detenida en
la llamada Cárcel de Santa Ana, aseveró
que "este ha sido un año muy duro para los
presos y para nosotros, sus familiares. Pero no
importa, tenemos fe en Dios, tenemos fe en la
Justicia y sabemos que tarde o temprano esta pesadilla
tarde terminará. Los que hoy disfrutan del
poder, deben saber que éste es efímero
y que al final la justicia se impondrá".
Sin dudarlo un instante, advirtió que
lo único que puede ayudar a los presos
es la realización del referendo revocatorio
presidencial. "El revocatorio es la salida.
Luego del revocatorio vendrá una reforma
del poder judicial y con ella imperará
la justicia".
La Coordinadora Democrática del Táchira
organizó para hoy una jornada de actividades
que comenzará con una misa, seguirá
con una sesión especial del Consejo Legislativo
regional y una caravana para pedir la libertad
de los detenidos.