LAS TIRANIAS CLASICAS como el nazismo, estalinismo y maoísmo,
mantenían al líder en un lugar de honor, pero los
símbolos tales como la cruz gamada y la hoz y el martillo
siempre tenían el centro tanto simbólico como físicamente.
Basta ver alguna película de la época para comprobarlo.
En el chavismo, tanto el líder como los símbolos
son uno solo, la foto, la esfinge, el perfil del comandante
está en todos lados. En las estaciones de radio afectas
al régimen y de acuerdo con la región, se to can
continuamente coplas, contrapunteos, corridos, joropos y gaitas
que comunican al pueblo los grandes logros de la revolución
y de su líder.
Lo mismo pasa en VTV, cada programa y personaje entrevistado
tiene que cantar las maravillas de Chávez y si no se
arrastra suficiente no repite. Pronto se le filmará un
épico del cine y me imagino que una ópera no tardará.
Este andamiaje está controlado por comisarios políticos
entrenados en Cuba. El chavismo no tiene ideología y
mucho menos principios éticos, morales, religiosos o
familiares. Es la veneración de Chávez, es un rito,
es una secta, es una religión.
Luego del 11 de abril Chávez arremete contra la Iglesia
católica asumiendo que ésta tuvo un rol preponderante
en la planificación de lo ocurrido y en casi todos los
discursos y cadenas del año 2003 la Iglesia llevó
lo suyo junto con los golpistas, oligarcas y medios de comunicación.
Los ataques incendiarios, explosivos y vandálicos contra
templos fueron múltiples. El asedio de los círculos
bolivarianos a la Catedral de Caracas y el insulto y vejaciones
a feligreses y sacerdotes fue pan de cada día durante
meses. Toda esta tramoya revolucionaria tuvo su clímax
cuando en presencia del vicepresidente José Vicente Rangel
y varios diputados del régimen, una turba chavista tomó
por asalto el santuario de la plaza Altamira y procedió
a decapitar, cometer actos lascivos y orinarse en las imágenes
de las vírgenes.
Curiosamente la actitud cambió en el 2004 y ya la
Iglesia no es mencionada en forma despectiva en Aló
Presidente. ¿Será que el Vaticano pactó con
Chávez? ¿Y a cambio de qué? Imagino que la
cosa pudo haber sido así: Chávez se comprometió
a no seguir atacando y a no continuar con la promoción
de una Iglesia paralela y a cambio exigió el silencio
de monseñor Mario Moronta y parar su nombramiento como
cardenal. Si esto fuese cierto, sería una terrible
conde na para un hombre sabio, dedica do a predicar la hermandad
entre los hombres y luchar contra la injus ticia.
Ya el Vaticano pactó con Fidel Castro, el demonio
mayor y esclavista de todo un pueblo, qué tendría
de raro que lo hiciese con el aventajado alumno y que
además tiene mucho petróleo. Pero bueno, ya
sabemos cómo es la ley de oro, el que tiene el oro
hace la ley. ¡Será!
seppel@cantv.net