MARISOL DECARLI R.
EL UNIVERSAL
Desde hace meses, cada vez que uno pasa por la autopista
Francisco Fajardo, a la altura de La Carlota, y ve la situación
de deterioro en que se encuentra la obra que el artista venezolano
Jesús Soto hizo en honor a la ciudad, no queda sino entristecerse.
Maleantes que merodean por el lugar se han dado a la tarea
de desmantelar el monumento, al que ya no le queda sino el
cascarón. Los largos y delgados cilindros de aluminio
color naranja que daban forma a la esfera han sido arrancados,
los alambres que pasaban por el interior de estos tubitos
están deshilachados y no funcionan las seis luminarias
que alumbraban la creación del insigne plástico
guayanés.
La armazón que sirve de basamento está torcida,
oxidada y fracturada. Alguien, apiadándose del monumento,
le colocó un improvisado taco para que no se caiga.
Hay pedazos de trapos en su entorno, donde la grama ya no
existe.
¿Quién debe cuidar por la preservación
de este patrimonio de la ciudad, quién es el responsable
de su deterioro? Son preguntas que se hacen los citadinos.
El deplorable estado lo causan las bandas que se han
dedicado a desvalijar a cuanta estructura que contenga
metales blandos que puedan vender a fundidoras ilegales.
Con el título "Esfera Caracas", la obra fue
diseñada en diciembre de 1996 bajo el patrocinio
del plan "Un cariño para mi ciudad". En la placa
se indica que la imponente pieza se erigió, "por
la iniciativa y empeño de la Primera Dama Alicia
Pietri de Caldera, para mejorar espacios públicos
de la ciudadanía".
Lo más irónico es que a un lado hay una
valla que entre numerosos graffitis medio se lee
la frase "Obra de recuperación de la esfera"
y firma "El Gobierno que Sucre merece".