KELVY PIRELA
EL UNIVERSAL
Los errores se pagan caro. Venezuela cometió pocos,
pero dos de ellos fueron mortales, pues se tradujeron en los
únicos goles de un partido movido de principio a fin.
El elenco ecuatoriano sacó provecho de un tanto tempranero
y se dedicó a controlar el marcador, con despertares
a ráfagas de la ofensiva criolla. Geovanny Espinoza puso
a delirar a los ecuatorianos cuando, casi sin tocarla y de
espaldas al marco, concretó el 1-0 tras un centro de
pelota quieta hábilmente cobrado por Edinson Méndez
y una aparatosa salida del portero Gilberto Angelucci.
Tras el gol, el combinado venezolano pareció asentarse
en la cancha y fabricó un par de salidas por la banda
derecha por intermedio de Vallenilla Pachecho, quien después
de ambas intervenciones pareció desaparecer del estadio
Atahualpa.
La vinotinto se halló de repente sin ideas en la
mediacancha, pese a que en ésta estaban plantados
Urdaneta, Arango y Páez. Entonces el técnico
apostó por la banda izquierda, aprovechando la buena
forma de Jorge Rojas. Sin embargo, las ocasiones de gol
sólo llegaron por disparos de media distancia de
Arango.
En la segunda mitad Ecuador tomó el mando del
partido. Páez apostó a la ofensiva e incluyó
a Héctor González, Daniel Noriega y Christian
Casseres en busca de velocidad y del gol del empate,
pero al volcarse al ataque dio algunas ventajas al equipo
local.
Ulises de La Cruz, quien monopolizó el peligro
por la banda derecha desde el inicio del partido,
lo capitalizó cuando en el minuto 72 mandó
un centro para que Carlos Tenorio, sin marcas frente
al arco, anotara de cabeza la diana definitiva.
Juan Arango estuvo cerca de descontar cuando el
reloj agonizaba, nuevamente fuera del área
tras un centro de Noriega, pero todos los intentos
venezolanos fueron fallidos.
El equipo ecuatoriano fue superior a una Venezuela
que se le pasó el juego buscando su mejor
fútbol.