Sammy Eppel
EL 4 Y 5 DE JULIO PASADOS, en
Miami y Orlando, respectivamente,
tuvo lugar a casa llena la presentación del muy chavista nuevo grupo
musical Guaco. Nadie y mucho menos el gobernador de la Florida, Jeb
Bush, mandó a preguntar si eran castristas, comunistas, demócratas o republicanos, pues simplemente se trataba de un acto cultural, tampoco nadie se quejó de los casi sesenta millones de bolívares al cambio, que les
fueron cancelados, porque en democracia, así son las cosas. Pero en la
Venezuela de Chávez, eso no funciona, todo lo contrario, se utiliza la
fuerza pública para evitar la presentación de actos culturales que no tengan el sello de aprobación revolucionaria.
A todas estas, el régimen continúa
gastando tremendas sumas en su
campaña de relaciones públicas internacionales. Foros, conferencias,
editoriales y programas de radio y
otros medios pagos, son la norma diaria. Como muestra les doy el programa radial 'Miami ayer' que se transmite en la ciudad del mismo nombre
por la frecuencia 1450AM, donde un
locutor de acento cubano le dedica
toda una hora a cantar a los cuatro
vientos las maravillas del régimen de
Chávez, permite sólo llamadas de
simpatizantes de la causa igual que
Aló Presidente. Al finalizar el programa, la emisora efectúa el siguiente
anuncio: El programa presentado es
un espacio pagado y no representa en
manera alguna la opinión de la estación. Esta aberrante situación se repite en decenas de medios de comunicación en todo el mundo, todos los
días. Y esto ocurre porque en países
democráticos no existe ninguna ley
mordaza. La libertad pertenece al lector, radioescucha o televidente quien
simplemente ejerce su derecho a cambiar de medio cuando se le antoje.
Una revista de análisis político y de
gran influencia en el ámbito internacional, tenía casi un mes trabajando
el caso Venezuela como tema central
de una próxima edición y de pronto
misteriosamente, el grupo periodístico recibe la orden de abandonar el
tema y es reasignado a otra historia.
Algún día la patria de Bolívar se
librará de la satrapía que hoy la agobia y ese día se sabrá quienes recibieron dinero que perteneció a los sufridos habitantes de Venezuela. Cómo
carrizo van a justificar los medios de
la izquierda mundial el ser causante
de la tragedia de un pueblo a cambio
de unas pocas monedas. Ramonet todavía cree que la sangre se lava con
agua y jabón, mientras sean pagados
a precio de oro.
Lo que sí me gustase es ver a Guaco
defendiendo a sus colegas artistas cuyos trabajos están siendo prohibidos.
Por lo pronto y ejerciendo mi derecho
a la libertad de conciencia, no pienso
ir a ningún establecimiento que presente a grupos o personas que con su
actitud, promueven el odio y el sectarismo entre hermanos venezolanos.
¡Será!
seppel@cantv.net