Sammy Eppel
AQUELLOS QUE ABRAZAN la carrera militar con el enaltecedor propósito de salvaguardar la patria, la libertad y las instituciones democráticas, cuentan con la admiración y el agradecimiento de todos los ciudadanos de la tierra de Bolívar. Pero qué decir de los que toman su formación y luego de jurar un código de honor único por su severidad ética y moral, sólo para convertirse en verdugos de la sociedad que prometieron defender. ¿Cómo le van a explicar a su descendencia la tremenda riqueza acumulada mientras el país se pauperiza y millones de venezolanos pasan hambre, abandono e injusticia? ¿Cómo les van a explicar a sus hijas niñas que ellas no tienen que prostituirse para sobrevivir?
A esos corruptos de uniforme que violaron la Constitución y entregaron las armas y las fronteras de la patria en manos de criminales, narcotraficantes y terroristas, les digo que la historia no será benévola con ustedes, y que si piensan en un reposado retiro están muy equivocados, pues los delitos de lesa humanidad no prescriben. Vean lo que está pasando en Argentina con las leyes de obediencia debida y punto final. Los crímenes contra la humanidad no son sólo por matar, no, la negación de atención médica, educativa, alimenticia y seguridad, también son catalogados como tales por el estatuto de Roma. Para los que piensen que estoy exagerando, les digo que como muestra están las sentencias de una Corte superior y del TSJ, ordenando la desmilitarización de la PM y la devolución de las armas y equipos. Esos fallos judiciales, tienen nombre y apellido y sin embargo los militares revolucionarios se negaron a cumplir. ¿Entonces quién es el golpista? ¿Cuántos miles de crímenes se cometieron a la sombra del secuestro militar de la PM y quién responderá ante la justicia por esos atracos, violaciones y asesinatos? Pues sí, la República, las víctimas y sus familiares tienen derecho a exigir que quienes se confabularon para evitar la acción salvadora de la policía, respondan con cárcel y con sus bienes.
Durante las primeras horas de la tragedia de Vargas y a pesar que el día anterior ya se habían reportado más de una docena de muertes, los militares le negaron ayuda a la población, pues sus órdenes eran transportar personas sólo para los centros de votación ¿Cuántas miles de vidas pudieron haberse salvado? El militar retirado, hoy gobernador de Vargas, es considerado uno de los hombres más ricos de la revolución. ¿Qué curioso? Con razón el humorismo popular se refiere al honor ni se divisa y para qué sirve el honor sin las divisas.
'La indulgencia con el malvado es un castigo del bueno: y si es una virtud la indulgencia, lo es ciertamente cuando es ejercida por un particular, pero no por un gobierno'. (Simón Bolívar). ¡Será!
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