Sammy Eppel
EN CUBA LA JUSTICIA la dicta Fidel desde la Presidencia y todos los jueces simplemente obedecen llenando las instancias, qué triste papel para un jurista. Chávez nunca fue buen alumno, pero en lo de utilizar la delincuencia, los jueces corruptos y la falta de escrúpulos de ambos para amedrentar a la sociedad, las lecciones del sátrapa del Caribe se las aprendió de memoria.
Algunos ejemplos: en julio de 1999, seis individuos quemaron vivos a cuatro indigentes, dos fallecieron en terrible agonía. Luego de dos meses de ardua pesquisa los responsables fueron puestos a la orden de la juez 27 de Control, todos fueron puestos en libertad. En abril de 2000 fue capturado in fraganti un narcotraficante con tres kilos de cocaína y dos granadas de mano. Nuevamente la juez 27, Norma Sandoval, rápidamente lo puso en la calle. La suspendieron, debió haber ido presa. Seguidamente los chavistas le reconocen su solidaridad, la 'reciclan' y la 'siembran' como juez 40 de Control, y les paga el 'favor' poniendo en libertad plena a los asesinos de puente Llaguno. Me imagino que Bernal con su propuesta de cambio Bolivariano a la nomenclatura del municipio, le pondrá 'Puente Peñalver'.
Durante el gobierno de Lusinchi, Maracaibo fue estremecida por el famoso caso de los pozos de la muerte hasta que vino un juez y para complacer a políticos, delincuentes y narcotraficantes, decide cerrar el expediente y tapar los pozos con cemento, cadáveres incluidos ('La cortina de paja' El Universal /opinión 28-6-2001). Todo el mundo concluyó que ese juez a lo mejor se hizo rico pero que ese sería el fin de su carrera. Negativo, llega Chávez y lo coloca nada más y nada menos que de presidente de la Corte, desde donde hoy, Iván Rincón cuida los intereses del comandante.
También tenemos a Isaías Rodríguez, quien luego de ganar la competencia de arrastramiento como vicepresidente, es nombrado fiscal general por Chávez, con el propósito de 'cocinar' expedientes y mantener a todo revolucionario fuera del alcance de la justicia, sin importar qué tan abominable sea su crimen.
Estos son casos emblemáticos que deberían significar la cárcel para los protagonistas, pero que también demuestran la verdadera catadura del régimen. Pero no son los únicos, existen varios miles de 'camaradas' dispuestos a todo por la patria bonita. A todas estas es obvio que las policías están totalmente desmoralizadas, lo cual también forma parte del plan de dejar a la ciudadanía a merced de las bandas armadas. En fin, el cementerio de la libertad está casi listo, sólo faltan las lápidas. 'La corrupción de los pueblos nace de la indulgencia de los tribunales y de la impunidad de los delitos. Mirad que sin fuerza no hay virtud; y sin virtud perece la república'. (Simón Bolívar). ¡Será!
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