SAMMY EPPEL CIENTO CUARENTA PERSONAS, empresarios, profesionales, sindicalistas, militares, estudiantes, escritores, periodistas, consultores, ecologistas, diputados, banqueros, médicos, educadores, diplomáticos, rectores, abogados, politólogos, economistas, contadores, ingenieros, escritores, sociólogos, internacionalistas, hombres y mujeres de diferentes campos de acción económica, social y política. En lugar de pasar un largo 'puente' de fin de semana en la playa, la montaña o en el exterior, dedican los tres días a estudiar con detenimiento la economía, la seguridad social, la educación, el desarrollo humano, la pobreza, el empleo, el sistema político, la sociedad civil y la justicia, con moderadores de 'lujo', además de conferencistas de reputación y embajadores de potencias extranjeras para lograr diferentes ópticas. Parece simplemente imposible, es más, si en lugar de haber asistido, me lo hubiesen contado, seguro que digo: 'Esto sencillamente no ocurre en la Venezuela actual'.
Debo admitir que esperaba otra cosa, pensé que sería una aburrida e interminable sucesión de charlas de tinte político por parte de 'doctores' con tres apellidos y una apoltronada y elegantemente trajeada audiencia preocupada solamente en discutir el próximo viaje a París. Todo lo contrario, total informalidad, los distintivos que portábamos tenían sólo el primer nombre en letras grandes y el apellido casi no se leía y no se hacía mención en ningún lado sobre títulos y doctorados. Las conferencias cortas y con cronómetro en mano, al igual que las sesiones de preguntas y respuestas. Las mesas de trabajo eran de 'trabajo' y los resultados luego de ser presentados en una plenaria, eran a su vez sujetos a 'bombardeo' de los asistentes. Al final el agotamiento fue general pero con esa especial energía eufórica de haber logrado algo bueno y constructivo. Debo admitir que las ideas resultantes fueron sencillas, prácticas y digeribles para todos, sin importar diferencias económicas, sociales, raciales, religiosas y políticas.
Ahora viene la parte trágica: ¿Cómo carrizo es posible que un grupo de personas tan disímiles se ponga de acuerdo en temas tan escabrosos como la pobreza y el empleo en tan sólo tres días, y el Gobierno en tres años y con todos los recursos, sólo sea capaz de potenciar a través del cierre masivo de empresas, esa creciente masa de pobres y desempleados? Ese es ni más ni menos el resultado de la aplicación por parte de Chávez de la teoría del pensamiento exclusivo que ha convertido en eunucos políticos a un gran número de venezolanos capaces que hoy en día deambulan en vida vegetativa intelectual por la administración pública y en la FAN.
'Huid del país donde uno solo ejerza todos los poderes: es un país de esclavos'. (Simón Bolívar) ¡Será!
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