Habla cinco idiomas y conoció Caracas en enero del año 2000 sólo para ser entrevistado como virtual director del CBH. Ya escogido, volvió al país hace nueve meses, para residenciarse.
Bajo su filosofía, los directores no deben dejar de ser docentes, para evitar que la carga burocrática les aparte de la realidad escolar. Por eso también da clases de inglés, francés e informática.
Un cargo similar ejerció Koch en el colegio alemán de Lisboa durante ocho años. Por eso tras su postulación para Caracas se movía el deseo de dirigir 'otro colegio de encuentro' de culturas, como él los llama, 'pues ello te abre la perspectiva del mundo'.
Sobre el sistema educativo alemán, comenta que por ser un gobierno federal cada provincia disfruta de amplia autonomía en las lides pedagógigas. Pero 'en general la idea es que el aprendizaje sea una responsabilidad individual de cada estudiante, y el docente sea apenas un facilitador. No nos gustan las clases magistrales'. Ello, dice, se aplica en el CBH.
De Caracas se enamoró hace rato, pues 'jamás vi una ciudad con tanto verdor', confiesa.