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Caracas, sábado 18 de noviembre, 2000  
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Marena Bencomo, esposa de Richard Boulton
'Dios me dio un gran hombre y ahora me pide una prueba'
LA EX MISS VENEZUELA rompió su silencio tras cuatro meses de llanto en solitario para hablar de su esposo, de la soledad que siente sin él, para apelar a la humanidad de sus captores y clamar por su pronta liberación

Alex Saldaña

El Universal

Caracas.- 'Sé que Richard está vivo. A veces me asaltan las dudas y me pongo a pensar que le ha podido suceder algo malo, pero en seguida descarto esas ideas, pues tengo mucha fe y sé que ni Dios ni la Virgen permitirían que le pasara algo malo a una persona tan buena como él. Sé que está vivo. Lo siento dentro de mí'. Quien así se expresa es Marena Bencomo, ex Miss Venezuela y esposa de Richard Boulton, secuestrado en las inmediaciones de su casa, en Tocuyito, el pasado 15 de julio. Tras cuatro meses de silencio y lágrimas en solitario, Marena hizo de tripas corazón y concedió una entrevista a El Universal.

Su rostro, lindo como el que corresponde a una reina de belleza, se muestra, sin embargo, incapaz de esconder las huellas de un sufrimiento inmerecido que se prolonga ya por demasiado tiempo. 'No duermo, no como... Paso las 24 horas de cada día pensando en cómo estará Richard. Es la impotencia, la incertidumbre, lo que me consume y no me deja vivir. Esto es realmente muy duro y no se lo deseo a nadie'.

Cuando habla de su esposo, sus ojos, enrojecidos por tanto llorar, adquieren un brillo singular. 'El es bello, sencillo, una persona increíble, sin vicios; todo es fácil con él. Siento que Dios me concedió un premio al dármelo, y todo esto no es más que una prueba que el Señor me pone. Lo cierto es que Richard es el centro de mi vida y ahora, con su ausencia, me siento en el aire, perdida'.

En efecto, su mente viaja por un espacio desconocido para ella intentando averiguar cómo estará su esposo. 'Me tranquiliza saber que con él es imposible pelear y que se hace querer con facilidad. Imagino que los primeros días tuvieron que ser fatales para él, pues no comprendería nada y estaría muy molesto, pero después habrá aceptado la realidad. Espero que sus secuestradores se hayan dado cuenta de la clase de persona que es, de su calidad humana, y lo cuiden'.

Marena afirma que desde el día del secuestro no ha sabido nada de Richard. '¡Qué más quisiera yo! Me cambiaría por él si con eso consiguiera verle, hablarle, compartir aunque sea un minuto'.

Dolida por la actitud irresponsable de algunos medios ('los rumores me hacen mucho daño, pues me crean falsas ilusiones') y agradecida por los esfuerzos del Gobierno, la policía y el fiscal que lleva el caso, Miguel Augusto Ramos, Marena reconoce las muestras de solidaridad que recibe cada día. 'La gente me ha demostrado su cariño y se ha portado muy bien'.

Mientras apela a la humanidad de los captores de su marido para que lo liberen, permanece refugiada en casa de sus padres. 'Fui a Tocuyito a dar una vuelta, pero no puedo estar allí; aquella casa es puro Richard'. Allí cuenta con el apoyo incondicional de su familia y con una fe que mueve montañas (tiene varios altares en su casa y acude a misa todos los días). 'El cielo debe estar revolucionado, pues he rezado y pedido a todos los santos que conozco. Cuando Richard aparezca tendremos que dedicar un año entero a pagar promesas por toda Venezuela'.

Ver también:



Ver también:
- Historia de un secuestro
- Cómo colaborar
- Biografía del plagiado

 

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