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Caracas, viernes 23 de abril, 1999  
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Cinco científicos venezolanos recibieron el galardón Lorenzo Mendoza Fleury
Premio a la osadía de investigar
LA FUNDACION POLAR reconoció la labor, por novena ocasión, a destacados investigadores nacionales. En esta ocasión fueron Bernardo Rodríguez Iturbe (médico), Víctor Villalba y Alvaro Restuccia (físicos), Wilmer Olivares (químico) y Luis Báez (matemático)

Luis Martínez

El Universal

Caracas.- Wilmer Olivares Rivas, químico y docente de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Los Andes, Premio Lorenzo Mendoza Fleury 1999, no creía que este galardón que reconoce la labor de los científicos venezolanos pudiera representar una fama que traspasara el ámbito académico: al llegar al aeropuerto de Mérida para venir a Caracas, la muchacha que le revisó el boleto le comentó: '¿Es el profesor Olivares?, usted se ganó un premio, felicitaciones'.

Fama que también le llegó a los demás galardonados de la Fundación Polar: Luis Báez Duarte (matemático), Víctor Villalba y Alvaro Restuccia (físicos), y Bernardo Rodríguez Iturbe (médico). De hecho, éste último comentó que en Maracaibo le habían comentado: 'Ya eres un secuestrable'.

En primera

página

El Premio Lorenzo Mendoza Fleury se entrega cada dos años, desde 1983, y en nueve ediciones se lo han llevado 45 investigadores. Por área del conocimiento, de la siguiente manera: Biología (16), Física (12), Matemáticas (10) y Química (7).

Todos tuvieron la oportunidad de agradecer el haber ganado el premio: 'Creo que este reconocimiento no es sólo para mi persona, sino para todo el Centro de Física del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic) y dentro de los premios que hay en el país, éste debe ser si no el más importante, por lo menos uno de los más destacados; de hecho, todavía no me creo que haya estado en la primera página de los periódicos', comentó Víctor Villalba, quien con 36 años es, entre los ganadores del premio, el más joven.

Por su parte, Bernardo Rodríguez Iturbe dijo que 'este galardón marca un hito en la historia personal del investigador. Además, tienes la sensación de que con el premio te dicen: lo que haces vale la pena'.

'Es muy significativo recibir este premio porque es un galardón bien hecho y nadie duda sobre el ganador. Pero a la vez es comprometedor, porque uno se convierte en un ejemplo, como un jugador que ha bateado mucho. Es un compromiso muy grande ser un 'entusiasmador' de juventudes, porque uno lo único que hace es sentarse frente a una computadora y realizar las pocas cosas que aprendió'.

Luis Báez Duarte todavía se pregunta por qué le dieron el premio. 'Me imagino que es porque me metí a trabajar en un problema tan difícil (la ecuación de Riemann sobre la distribución de los números primos), que sólo lo puede hacer un loco o un megalómano; de esta manera y sin querer, he volcado la atención sobre mi trabajo. Creo que me lo otorgaron como un estímulo para seguir intentando resolver la hipótesis, pero las probabilidades, en verdad, son ínfimas'.

El valor

de lo nacional

Los ganadores realizaron una visita a la sede de la Fundación Polar (menos Alvaro Restuccia, quien se encontraba de luna de miel _el día del anuncio del veredicto, el pasado viernes 16 de abril, fue el matrimonio). Conocieron las instalaciones, las obras de arte y tuvieron la oportunidad de apreciar, a través de un video, las actividades de la Fundación; entre ellas, una encuesta sobre el conocimiento general de los estudiantes. Ante la pregunta de si Venezuela era un país desarrollado, la respuesta generalizada fue: '¡Sí, Venezuela es chévere! Báez Duarte comentó que 'desgraciadamente no concuerdo con esto, ya que una de las medidas para el avance de una nación es su desarrollo científico y sabemos que no estamos muy bien en eso', por eso reconoce la importancia de premios como este. Y todos los demás concuerdan en lo difícil de hacer ciencia en el país, básicamente, por el poco prestigio con que cuenta el investigador venezolano.

Olivares apuntó el caso de un trabajo que pudieron hacer para Intevep, pero el instituto de investigación petrolera prefirió contratar a un científico extranjero, 'que luego vino a pedirnos consulta. En Venezuela se valora más el trabajo que se hace afuera, sin considerar la labor que se hace aquí'.

Predecir comportamientos

Trabajos complicados o de una abstracción elevada (es decir, de poca aplicabilidad práctica) es la conclusión superficial si se lee los currículum de Báez, Olivares, Rodríguez, Restuccia y Villalba. Ellos no se extrañan de esta apreciación, porque saben lo difícil que es para cualquier persona dominar los siguientes términos: comprensión teórica de fenómenos interfaciales, teoría de las probabilidades, mecánica cuántica, ecuaciones de Dirac o Glomerulitis postestreptococcica.

'Yo podría definir mi trabajo como la sociología de las moléculas', dice para explicar lo que hace Wilmer Olivares. Lo que hago con mi equipo es estudiar la interacción de las moléculas entre ellas mismas, lo que da un comportamiento 'sociológico' colectivo, que es lo que describimos en modelos por computadoras, métodos matemáticos, físicos o ecuaciones integrales. Por eso entre los colegas, uno no es ni físico ni químico ni matemático, sino todo a la vez'. Este trabajo tiene muchas aplicaciones en la industria, bien sea de cosméticos o petrolera.

Víctor Villaba es un físico teórico; es decir, no trabaja con experimentos, sino más bien crea modelos teóricos. 'Trabajo con muy pocas partículas. El átomo más simple tiene un protón y un electrón; mis investigaciones tienen que ver con los electrones, pero a muy altas velocidades, conocido como un electrón relativista'. Pero como la investigación es 'en lápiz y papel', Villaba utiliza la ecuación de Dirac para explicar el comportamiento de este electrón en particular. ¿Para qué sirve esto? 'Esto permite predecir comportamientos de electrones en presencia de campos magnéticos y eléctricos'. Otra área de interés de Villaba que es la cosmología: estudiar el universo a gran escala, conocer su evolución y establecer parámetros para definir su historia.

Vacuna

y ecuación imposible

Rodríguez Iturbe no trabaja con moléculas, sino con una enfermedad que es muy común en su Estado (Zulia), la inflamación del rinón por la Glomerulitis postestreptococcica. 'Nuestra contribución a la ciencia fue la de determinar que la enfermedad ocurre por un evento inmunológico; es decir, una reacción inmune que se desencadena por la infección'.

Así, los próximos pasos son descubrir el antígeno que produce la rección y, por supuesto, conseguir una vacuna.

Luis Báez Duarte asume que su trabajo de conseguir la solución de la distribución de los números primos es imposible, 'pero es mi naturaleza (la de matemático puro) la que me obliga a hacer un trabajo improbable'.

Ver también:



Ver también:
- La fascinación por los números y las fórmulas

 

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