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Caracas, domingo 06 de diciembre, 1998  
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Desde el Ica y pasando por el Jeque


'Los más buscados, por lo general, son personas que destacan por los hechos delictivos que hacen, bien sea robos, estafas u homicidios', dice Javier Gorriño, criminólogo y criminalista, quien por su experiencia de 16 años en la PTJ, conoce los cuentos de algunos delicuentes 'históricos' venezolanos de la época reciente.

Lo primero que hace es diferenciar a estos más buscados, de los que por un sólo hecho fueron noticia en los medios, como por ejemplo, el distinguido Argenis Rafael Ledezma, el 'Monstruo de Mamera', quien asesino a tres jóvenes relacionados con su joven esposa, caso por el que Gorriño ganó un Cangrejo de Oro, uno de los tres logrados en su carrera (los otros fueron por un atraco en el Hipódromo y otro por la estafa a la Cadena Capriles).

'En los ochenta estuvo un delincuente que le llamaban el Ica y que tenía en su haber 19 homicidios y vivía en San Agustín'. Como en una comedia de enredos, su captura tiene visos de suma ridiculez: lo capturaron no por los homicidios ni porque estuviera robando a alguien, sino porque 'estaba jugando Carnaval con agua'. Gorriño dice que un periodista de sucesos de la época, le preguntó si de verdad había matado a 19 personas y el Ica le aclaró, enfático: 'No, son 18'. Una realidad que en aquel tiempo podía descomponerle el estómago a cualquiera y que ahora es tan común como cambiarse de ropa. Ahora los más buscados homicidas superan esta cifra tranquilamente. Y es que antes, los delincuentes tenían menos carga de odio social. Gorriño explica que hubo un gran atracador de bancos, Freddy Garabito Alonso, que realizó muchas de esas operaciones con armas, pero sin balas. 'No queríamos matar a nadie', confesó cuando fue capturado.

Otro personaje que pasa a los recuerdos es un homicida y atracador que vivía en los setenta, en El Valle y que llamaban el Pelao. 'Era paradójico, porque la gente en su barrio le tenía cariño porque actuaba como un Robin Hood en el sector, y además tenía título de bachiller, grado que todavía por aquella época era importante. Murió en un enfrentamiento con la policía'.

Pero las páginas rojas de los periódicos no sólo se han llenado de cuentos sobre delincuentes a mano armada y capacitados para disparar contra otra persona. También están aquellos que nunca van armados, se visten bien y usan su oratoria e inteligencia para hacer sus fechorías. El caso del Jeque es, posiblemente, el más recordado de todos. Cuando todavía se hablaba de la Venezuela Saudita, pues se apareció este árabe, que a punta de paquete chileno engañó a más de uno. Todo con la estrategia del paquete chileno, que consiste en que el estafador va a ser estafado; pero, al final, el 'vivo', es quien queda robado. Hasta la fecha no ha sido capturado y se sospecha que vive en Estados Unidos. No sólo es solicitado en Venezuela, también tiene cuentas en Munich y Aruba.

Otro estafador, el Capitán Avendaño', (no tiene nada que ver con el que se quedó _sus compañeros lo dejaron_ en El Dorado), estuvo actuando hasta hace algunos años, y para aparentar que tenía muchos contactos, se presentaba con un fotógrafo en sitios donde estaban políticos, los saludaba (ningún político niega un saludo) y se sacaba una foto con ellos. 'Engañaba a los incautos con esas imágenes en su oficina'.




 

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