LUCY REINOSO
CARACAS.- Dentro del mundo del espectáculo, José Luis Perales ha sido catalogado como un gran excéntrico, quien ha logrado construir con el paso de los años una imagen que lo caracteriza, la de la normalidad. Un artista de primera línea que vive alejado de los focos de los 'paparazzi', en una ciudad discreta, donde disfruta de su familia, cultiva sus aficiones y cosecha sus canciones. Esas mismas que derramó en su nuevo disco, En clave de amor, el cual revela una vez más el feeling romántico de este español.
El tiene los pies en la tierra, paladea el licor del éxito sin dejar que se le suba a la cabeza, para lograr mantener una envidiable serenidad. Esta herramienta le permitió concebir, una vez más, un material melodioso, lleno de amores y de nostalgia, con diez temas escritos por él mismo, donde plasma sus sentimientos. Cántame es el primer sencillo que Sony ha decidido promocionar para colocar el elepé en el mercado de habla hispana, ese donde Perales ha sido coronado como uno de los grandes.
Te echo de menos, Y hablaba de ti, Decidieron volar, Música de salsa, Escuchando esa música, Amor de otoño, Amor adolescente, Cómo ha pasado el tiempo y Supervivientes son piezas que retoman de manera sensible el tema del amor, la separación y la nostalgia, letras en las que es un verdadero experto. En esta oportunidad, como otras, Perales se dejó acompañar por un equipo ganador. Walter Tesoriere estuvo a cargo de los arreglos, la programación, los teclados y la edición computarizada; Giancarlo Ippólito, en la batería y la programación rítmica; Gaetano Diodato, en el bajo y los coros; y Luca Rustici, en la guitarra eléctrica; Viki y Luisi Bodega, Andrea Bronston, Gae y Walter, en los coros.
El top de la lista Este hombre tímido ha sido durante muchos años el número uno en derechos de autor, según testimonia la famosa lista secreta de la SGAE (Sociedad General de Autores de España). Seguramente, más de un colega de profesión le habrá recomendado que se residencie en algún paraíso fiscal, por aquello de evitar pagar los altísimos impuestos correspondientes a tales ingresos. Pero eso supondría abandonar su tierra, su gente, su sustento espiritual. Y, al parecer, José Luis Perales no está dispuesto.
Después de todo, él vive en una de las inconfundibles casas colgantes de Cuenca, a pocos kilómetros de Castejón, el pueblo que le vio nacer el 18 de enero de 1945. En cierto modo, no ha dejado de ser un hombre de campo. Todavía se ríe cuando recuerda que, tras haberse casado con Manuela, se fue a instalar en una ficha perdida, donde no había agua, electricidad ni teléfono.
Allí aprendió los secretos de los agricultores. Ahora, está al horno de la cerámica y el taller de escultura, tareas que implican el contacto de las manos con la materia...Tales ocupaciones resultan un agradable contrapunto con su otro oficio: la búsqueda y captura de lo intangible, de las canciones que iluminarán por un instante la vida de millones de personas a ambos lados del Atlántico.
Perales también tiene un método propio para componer. Cuando llega el otoño, se encierra en El Refugio, su casa de campo, y transforma en canciones los impactos emocionales que ha recibido en meses anteriores. La inspiración puede ser un texto de San Pablo, los mensajes que los universitarios dejan en la página de un diario...
Pareciera que la creación es un asunto diferente para los demás artistas. Muchos intérpretes se quejan constantemente de que los compositores de hoy, más que autores, parecen 'fabricantes de chorizos', como el mismo Emmanuel los definió al comparar el trabajo de Manuel Alejandro con el de otros compositores que, por falta de tiempo y contratos millonarios de por medio, se 'encierran en unos cuartitos sin luz' para escribir palabras sin sentido en un ordenardor. Pero Perales es otra cosa. El se divierte afirmando que cuando compone es capaz de hacer travestismo: se siente como un actor, ansioso de deslizarse bajo la piel de diversos personajes. Interroga, escucha a Rocío Jurado, Raphael, Miguel Bosé, Isabel Pantoja o a quien requiera sus servicios. Y le salen perfectos 'trajes a la medida', que encajan como anillo al dedo a estas figuras del espectáculo.